Cuando el pequeño de la casa deja de ser el pequeño.

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Hola!!

Hoy os quería contar, ya con un poco de distancia, como fue la adaptación de Leo que era el pequeño de la casa cuando llego a Ariadna.

Supongo que hay cosas que no las hablas en el momento porque te sobrepasan o simplemente no eres consciente de lo que está sucediendo hasta que pasa el tiempo y eres capaz de analizar más fríamente la situación, por eso creo que nunca he comentado nada. Pero ahora que ya hemos superado un poco toda la “crisis” me gustaría compartirlo con todos los que me leeis, no como experta ni mucho menos (pues no lo soy) si no como madre que va aprendiendo sobre la marcha.
Sabía por Selene que los niños se sienten destronadados cuando aparece un hermano pequeño pero claro cuando nació Leo, Selene tenía 5 años y con conversaciones, actividades con ella sola logramos ayudarla a gestionar mejor sus emociones.
Pero ¿qué haces con niño que aún es un bebé?
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Si de por sí ya teníamos rabietas (aDOSlescencia)  estas se multiplicaron por 10, no se podía razonar, ni hablar y si le dejaba llorando hasta que se le pasará podía estar  minutos… Nada funcionaba.

Yo con un bebe de pocos meses en casa, durmiendo poco y dando de mamar cada poco tiempo era una tortura.
El retroceso en el pañal fue quizás lo más significativo: hacia varios meses que habíamos logrado quitarlo durante el día y empezó a hacérselo todo encima de nuevo. Peor aún durante las siestas se hacía “caca” en el pañal, se lo quitaba y lo restregaba por todas partes (siento ser tan gráfica pero es que se que le ha pasado a más mamás). Tenía que lavar colchas, alfombras, cortinas cada día. Y efectivamente es lo que estáis pensado: llamadas de atención.
Las noches se complicaron y tardaba mucho en dormirse, las siestas era su momento para “liarla”.. Todo se estaba complicando demasiado, las riñas no funcionaban sino que agravaban la situación.
Lo peor de todo era saber que el lo estaba pasando fatal y que por su edad no podía ni sabía expresarlo ni gestionarlo. Me sentía muy impotente y culpable por haber sido mamá de nuevo tan pronto, por no poder prestarle a MI HIJO la atención que necesitaba, que me reclamaba. Mi matrona (mamá también de tres) me advirtió de esto, recuerdo que me dijo que las mamás de tres siempre sentíamos culpabilidad hacía el “del medio” por no darle la atención que creíamos que necesitaba o que habíamos dado a los demás y que esto ellos no lo notaban

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¿Qué hicimos?
Después de hablar mi marido y yo decimos buscar un sitio donde poder llevarle algunas mañanas y pocas horas: para que saliera más de casa y no estuviera todo el tiempo conmigo y el bebé, lo que me daría tiempo a respirar, descansar y poder tener más paciencia para tratar con él.
Creimos que estar con más niños de su edad y tener que aprender a convivir y compartir le ayudaría a la hora de tratar con su hermana.
Al hacer que madrugara llegaría más cansado a casa.
Aunque yo no estaba muy por la labor porque quería y me había propuesto estar con él en casa hasta que empezara el colegio encontramos un sitio perfecto (ya os hablaré mas adelante de él), solo lo llevaría los días que yo quisiera y podía llevarlo dos horas o tres.
Volvimos a ponerle el pañal.
Un experto nos aconsejo ignorar sus “episodios” durante la siesta: limpiábamos todo pero no nos alterábamos, ni le decíamos nada… Poco a poco se le fue olvidando y dejó de hacerlo.
Llevarle a un sitio a realizar actividades con más niños a nosotros nos funciono, dimos con personas que aman sus trabajo y que nos aconsejaron y con los que pudimos compartir el proceso de adaptación. Poco a poco Leo fue aprendiendo a que no todo se centraba en él, fue respetando normas y espaciando las rabietas.
Ahora todavía tiene rabietas pero menos, hemos vuelto a quitar el pañal y lo está haciendo de maravilla y vuelve a ser el niño alegre y sonriente que había sido anteriormente.
Respecto a mi, es difícil luchar contra un sentimiento de culpa, pero se que no trae nada bueno. Intento pensar en todo lo que disfrute de Leo cuando fue bebé y que olvido tan fácilmente y en todo lo que disfruto ahora aunque comparta esos momentos con mis otras dos hijas. Me ayuda mucho tener pequeños momentos individuales con cada uno de ellos.
Esta es mi experiencia, no puedo aconsejar a nadie porque sobreviví como pude y al final dimos con una solución que nos fue bien, pero que puede que a otra familia no lo funcione.
Solo puedo dar ánimos a mamás en la misma situación, porque son momentos duros muy duros en los que te sientes impotente, enfadada y culpable y gestionar eso es complicado. Pero son etapas, etapas de asimilación y adaptación y de todo se sale y en la mayoría de casos se sale reforzado.
Muchos besos!!!
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Cazadora: Mango kids (ss16)
Gafas: Rayban
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