Hola a tod@s:

Una de las cosas que hemos asumido como padres es que cada año en estas fechas tenemos una cita pendiente: Disney On Ice.

La rutina es siempre la misma: Disfrazarse de sus personajes Disney favoritos, dar un paseo hasta el Wizink Center, comprar palomitas y vivir una hora y media de magia, de fantasía, de verdadera belleza sobre el hielo. Los niños no pestañean y a los mayores se nos hace un nudo en el estomago al escuchar las canciones de nuestra infancia, ver las proezas de los patinadores y sobre todo ver sus caras de ilusión.

Este año además he tenido la oportunidad de acudir como embajadora del evento lo que lo ha hecho mucho especial. Os lo he ido contado por Instagram e incluso sorteé unas entradas (así que si no me seguís por Instagram, os lo estáis           perdiendo ,-)), Leo se subió al barco de La Sirenita (os podéis imaginar su cara de emoción) y pudimos conocer a los personajes de primera mano.

Además el espectáculo de este año creo que ha sido de los mejores que hemos visto, muy bien hilado, con efectos increíbles y como todo lo de Disney lleno de magia.

Y ahora a esperar al año que viene…