El nacimiento de Ariadna: Mi parto en casa

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He estado muy indecisa sobre si escribir esta entrada o no. El parto en casa es en nuestro país un tema controvertido y no quería formar parte de esta polémica pues es a mi entender una decisión muy personal, pero he querido contaroslo en primer lugar porque algunas me lo habéis pedido y porque si me gustaría participar en la normalización de otras alternativas a la hora de traer al mundo nuestros bebés. También dudaba de si poner las fotos o no ya que son bastante intimas pero me parece un momento tan maravilloso y bonito que lo he querido compartir (claro que he puesto las menos explícitas).
En primer lugar me gustaría que quedará claro que el parto sucedió en casa si, pero con un equipo de profesionales dedicados en exclusiva a esto, uno de los equipos de Ancara Perinatal: Anabel Carabantes (matrona), Vanesa (matrona) Paca (doula). Son profesionales que saben muy bien lo que hacen y que llevan años haciendolo.
En segundo lugar también me gustaría dejar patente que a parte de con Anabel yo tuve todas mis visitas a mi ginecóloga de confianza: Ana Suarez con la que tuve mi segundo hijo Leo y que también practica partos de bajo intervención médica en la clínica Belen de Madrid, con sus correspondientes análisis, pruebas… Y que ella siempre fue informada de mi intención de dar a luz en mi casa y que si por alguna razón médica lo hubiera contraindicado yo no habría seguido adelante.

Se que muchas pensareis que el parto en casa es menos seguro que en el hospital, yo confió plenamente en mi cuerpo y si todo iba bien lo tenía claro, valoré los datos, mis anteriores experiencias y decidí que era lo mejor para mi bebé y para mí. Puede que otras mujeres con la misma información decidan lo contrario, por eso creo que el que debe decidir lo que es más seguro o no son los padres que van a tener el niño, siempre con datos y teniendo en cuenta opines de expertos.

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Una vez aclarado estos  puntos que me parecían importante, os cuento como se desarrollo el parto:

El sábado 5 de diciembre a las 7:00 de la mañana me despertó una sensación de humedad, me levante y note como perdía algo de líquido, ya me había pasado con Leo así que enseguida lo supe: hoy nacería Ariadna. Este mismo día cumplía las 39 semanas así que ya tenía ganas. Al poco tiempo comenzaron las contracciones, desperté a mi marido y comenzamos a controlarlas eran cada 5 MINUTOS, estábamos seguros que al medio día tendríamos a nuestro bebé. Me fui a duchar y oí como se despertaban los peques. Al salir de la ducha las contracciones cesaron. Llame a la matrona que me dijo que le avisará si volvían pero que tuviera paciencia que podría alargarse todo el día.

Y así fue no volví a sentir contracciones durante todo el día: me fui a pasear por el retiro, comí, dormí la siesta, jugué con los niños y a las 20: 30 bastante aburrida ya de esperar me puse a hacer una tarta de zanahoria que me encanta. A medida que mezclaba los huevos y la harina comenzaron de nuevo las contracciones, ahora bastante mas intensas pero todavía muy espaciadas. Terminé la tarta a eso de las 21. 15 y me fui a mi habitación a descansar un poco con la seguridad de que ahora si, el parto empezaba. Y vaya si empezó, aguante 15 minutos con contracciones muy fuertes y muy seguidas. A las 21.30 llamamos a la matrona y mi marido fue a por el coche que dejo aparcado justo en la puerta del portal por si ocurría alguna urgencia y había que ir al hospital.

Me fui al baño a intentar meterme en la ducha para intentar relentizar un poco el ritmo de las contracciones pero no me daba tiempo entre contracción y contracción a quitarme la ropa. Mi hermana estaba conmigo animandome, mientras mi madre terminaba de dar de cenar a los niños y los acostaba y mi marido aparcaba el coche. A las 21. 45 ya estaban en casa Anabel (una de las matronas) y Paca mi doula. Ella me dijo que había dilatado 4 cm. por lo que el parto activo acaba de empezar.
Llego mi marido y Bea, la fotógrafa.
Sentí unas ganas inmensas de empujar, pero no podía ser, si solo estaba de 4 cm. Anabel y Paca estuvieron de acuerdo: “si tu cuerpo te pide empujar, empuja”. Las contracciones eran muy fuertes y seguidas, mi hermana me echaba agua caliente por el cuerpo ya que me era imposible echarme o sentarme y mi marido me sujetaba metido conmigo en la ducha. En cada contracción empujaba.

Tuve unas ganas tremendas de salir de la ducha, apenas me daba tiempo a pensar y sentía la presión de su cabeza, llegue hasta mi habitación, Selene algo alertada por los gritos de los pujos vino, las matronas (ya había llegado la segunda) le encargaron aguantar una toalla donde podrían a Ariadna cuando naciera. Tras varios empujones más salió la cabeza a la que pude acariciar hasta la siguiente contracción en la que salió el cuerpo. La matrona la cogió y Selene la tapo con la toalla y me la dieron. Eran las 22. 30 apenas una hora después de que hubiera llegado la matrona. Me eché en la cama la mire, mire a mi madre que lloraba, a mi marido,  mi hermana y mi hija todos habían vivido conmigo ese momento mágico en el que un nuevo ser humano llega a la vida.
Ariadna nació muy despierta y aunque no se quiso agarrar al pecho nada más nacer, unos 20 minutos después comenzó a reptar hasta el pezón y se engancho.
Sin ninguna prisa mi marido cortó el cordón que nos había mantenido unidas (aunque hay un cordón que nunca se corta).
La placenta la expulse tras varias contracciones, media hora después de dar a luz y me encantó poder verla sin prisa. Ella había sido la encargada de alimentar y nutrir a mi bebe durante 9 meses. Hay una parte de la placenta increíble que parecen las raíces de un árbol.
Es increíble como cuando te dejan el instinto es quien te guía, las matronas me contaban como me mecía y me movía como si fuera una bailarina para hacerle sitio a Ariadna, yo no era cociente de esos movimiento y ni siquiera me acuerdo, pero se que escuche a mi cuerpo y seguí lo que el me indicaba. Las matronas y la doula (solo puedo tener buenas palabras) no me condicionaron en absoluto ni en lo que tiene que ver con posturas, ni actitudes, solo me acompañaron y me ayudaron a concentrarme en mi y en mi bebé.

Una hora después me estaba duchando y mi madre me tenía preparado un caldo de gallina (plato muy tradicional para el posparto) y un platazo de espaguetis. Selene pudo coger por fin a Ariadna y se durmió con ella en los brazos.
Cuando se me paso la euforia del parto me entro mucho sueño y mi marido, mi nueva hija y yo nos quedamos dormidos en la cama, hasta la siguiente toma.

Esta fue nuestra experiencia, que tengo en mi memoria como uno de los momentos más bonitos de mi vida.

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Respecto a hacerse fotos en el parto, también tuve mis dudas, el famoso obstetra Michel Odent dice que puede interferir en el parto y no lo tenía muy claro. Pero el buen feeling y la amistad que tengo con Bea de Dulces fotos y sus ganas de capturar esos momentos me animaron a hacerlo y no puedo estar más contenta. Las fotos son verdaderamente tiernas y bonitas y ella y su cámara pasaron desapercibidas durante todo el proceso, es ahí donde se nota la profesionalidad de una persona, hacer su trabajo sin interferir en el de los demás y sobre todo en mi estado. Es maravilloso ahora poder ver esas fotos y recordad todo el proceso.
Tengo la sensación que me rodeé de los mejores.
Perdonar que se me ha quedado un poco largo pero no podía resumir más.

Nos vemos en Instagram: Mypetitpleasures y Snapchat: petitpleasures

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