Hola amig@s:

Que ganas tenía de tener un rato para sentarme en mi mesa frente al ordenador, con mi te blanco y ponerme a escribir para todos aquellos que soléis leerme. Los nuevos sois muy bienvenidos también.

Como bien indica el título quiero hablaros de mis propósitos para este año 2020 y sí casi me pilla el toro porque está apunto de acabarse Enero y quizás llegue un poco tarde para ello pero quería compartirlo igualmente porque, aunque ya hace semanas que los he empezado a llevar a cabo, escribirlo, decirlo en voz alta delante de todos los que me leéis es reafirme en ello y tener más propósito aún de cumplirlos.

Hace año que mis propósitos se reducen a unos pocos, nada de listas largas, nada de querer cambiarme o de ser otra persona. Solo pretendo ser yo en una versión mejorada. Buscar encontrarme mejor conmigo misma lo primero, con mi familia lo segundo y con el planeta donde vivo en tercer lugar.

Una de las reglas básicas para cumplir tus propósitos es no hacer los cambios de forma drástica, sino poco a poco, de forma progresiva. El inicio está en informarte y leer sobre aquello que deseas cambiar, luego ir incorporado aquello que suponga menos cambio en tu vida y poco a poco ir asumiendo cambios más grandes. Pero sin agobios, si no es fácil que desistas.

El año pasado me plantee dos cosas:

  • Reducir el plástico. Para ello no volví a comprar ningún tupper de plástico y empecé a comprar los que iba necesitando de cristal. No se trata de tirar los que ya tienes (ya los tienes) si no de ir poco a poco reduciéndolos  y no solo es mejor para el medio ambiente, los de cristal duran eternamente ( si no se te rompen claro), además es que la comida no deja ningún tipo de olor en el recipiente y este a su vez no deja ningún tipo de sabor en la comida. Por supuesto, las bolsas de plástico han desaparecido de nuestra vida y usamos de tela o unas de papel que reutilizamos siempre (cambiar el uso único de la bolsa de plástico por las de cartón no es una solución viable para el medio ambiente). Las botellas de agua de plástico también han sido descartadas y solo usamos botellas de cristal o metal reutilizables. En el súper si puedo comprar a granel mucho mejor, evito todo lo que viene en bolsas de plástico. ¿Qué necesidad hay de poner 4 manzanas en una bandeja de poliestireno y recubrirla con papel de film? . Las pajitas de plástico se acabaron en esta casa, usamos unas de bambú y también hemos cambiado algunos cepillos de dientes (esto estamos en proceso) por cepillos de dientes de madera. Son pequeños gestos y aún nos quedan cosas que cambiar pero diría que la reducción de plástico en casa es bastante sigfnicativa.
  • Hacer más deporte. Pues bien, aquí no sabria como evaluarlo. He estado haciendo deporte pero más o menos como el año anterior sin tener una rutina de verdad que mantuviera en el tiempo. Así que este propósito sigue vigente a día de hoy…

Para el 2020:

Pues sin duda seguiremos con reducción el uso de plásticos y como os decía sigo queriendo hacer más deporte pero este año me lo he plateando de una forma diferente. Os cuento más adelante….

PROPÓSITO 1: Reducción del consumo de ropa

Siiii y aquí me doy a mí misma donde me duele. Seguramente este cambio sea uno importante en mi vida actual pero empecemos en el porqué.

En primer lugar por dinero.

Da un poco de miedo pero hay que contabilizar lo que te gastas durante un año en ropa, en helados, en el cine, en restaurantes, en lo que sea… Es necesario para ser consciente de hacía donde se nos va el dinero. Y yo me dejaba mucho en ropa. Ver esto en números me ayuda a pensar que prefiero ese dinero en mi cuenta o en algo importante  que en mi armario que está a punto de explotar, literalmente.

En segundo lugar porque no es sostenible. 

No podemos seguir negando que esta forma de consumir moda que tenemos es muy contaminante. Para ser exacto es la segunda industria más contaminante. Si estamos reaccionando ante muchas cosas que ponen el peligro nuestro planeta, nuestra salud, incluso nuestra propia existencia esto no podemos ignorarlo, por mucho que me duela… y es que ver una cosa que te gusta, poder comprarla desde el móvil y que al día siguiente este en tu casa es muy, muy tentador, y requiere de mucho autodominio.

En tercer lugar: porque yo tengo el poder. 

Tengas mucho o poco dinero, ese dinero que tienes es poder y por eso es importante saber como usarlo. Este año mi propósito es invertir en más marca española, cosas de más calidad y sobretodo menos cantidad. Si invierto de marca española estaré dandole un empuje al sector aunque sea poco dinero es una forma de apoyo. Como consumimos nos define.

Esto no quiere decir que vaya a comprar solo marca española, que ya me veo en instagram algún comentario el día que saque algo francés, alemán o chino… Pero sí que invertiré de forma consciente (o lo intentaré)  en marcas cercanas y en prendas más atemporales.

Tampoco quiere decir que nunca más compraré en Zara, no pienso hacer eso, al menos de momento. Pero que he empezado a reducir mucho mis compras si.

Ahora hago lo siguiente: si algo me gusta, lo meto en el carro de la compra pero no lo compro. Dos días después vuelvo a mirar la cesta de la compra, si ya no lo quiero o ya no me parece tan imprescindible lo saco. Si me sigue gustando mucho, mucho lo dejo. Al 5º día repito la operación. Y si después de 5 días lo sigo necesitando/ queriendo lo compro. Y os aseguro que funciona bastante la mayoría de las cosas no suelen venirse a casa. Y sí, si se se agota la talla entro unos minutos en desesperación jajajaja…  Pero esperar 5 días evita que sea una compra compulsiva.

¿Sabéis que las compras compulsivas son como una droga? Crean adicción por las hormonas que liberamos cuando nos hacemos con un objeto que queremos. Es así como una falsa felicidad porque no dura pero claro quieres volver a sentirlo y vuelves a caer en la compra… un circulo vicioso.

En otro tipo de marcas al ser más caras (más calidad, producción local, más diseño) también lo piensas bastante más y valoras si es una buena compra y si le vas a dar uso y por tanto no lo haces de forma tan compulsiva.

Así que sí la clave es el autocontrol, también cambiar un poco el enfoque: no podemos ni es necesario tener todo lo que vemos y que nos gusta, hay que ser selectivo. Y como os decía antes poco a poco.

¿Cómo cambiará esto en mi contenido de Instagram?

Bueno la verdad es que los videos y fotos con prendas «low cost» triunfan, os gusta y a mi me gusta hacerlo por lo que es un contenido que no dejaré de hacer.  Como decía se trata de una reducción no de un abandono pero he pensado que quizás videos o looks repitiendo prendas pero con diferentes combinaciones puedan ser más útiles que presentar looks nuevos cada poco tiempo.

Y resulta que es una tendencia mundial…

Y pensado estas cosas estos meses me consideraba una lumbreras, adelantada en el tiempo… pero no. Justo hace unas semanas llega a mis manos la revista Buena Vida del El Pais y parece que es una tendencia que lleva ya unos años calando en la sociedad del norte de Europa (como no).

En Suecia se llama Köpskam: «aunque puedes no lo compras por responsabilidad». También citaba las palabras de Ángela Pulido (coordinadora pedagógica del centro de Pedagogía y Salud y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid) que hablaba sobre la transformación del concepto del lujo: «Estamos empezando a relacionarnos no desde el ego, sino desde lo esencial y el lujo que siempre hemos asociado a productos caros, ahora se identifica con cosas como tener un planeta saludable o tiempo para uno mismo»

Así que amig@s este es sin duda mi gran proyecto no profesional este año, teniendo en cuenta que tengo un Instagram en que gran parte de su contenido se basa en la moda… A ver como lo hago… .-)

2º  PROPÓSITO: Dejar de exigirme tanto a mí misma y de este modo dejar de exigírselo a los demás.

Casi más difícil que lo de comprar menos ropa… ¿Qué como haré esto cuando es algo bastante acomodado a mi personalidad? Ni idea. Pero lo que os decía antes, el cambio empieza por querer hacerlo, luego por informarme, leer, escuchar a quien sepa de estas cosas e ir cambiando poco a poco.

3º PROPÓSITO: Revertir el porcentaje de músculo/ grasa en mi cuerpo. 

Y este propósito es el mismo que el de hacer más deporte pero con una búsqueda de un resultado concreto. Porque hacer más deporte así es muy general, pero tener una meta, un reto fijado, un propósito para hacer algo te ayuda a motivarte y sobretodo se convierte en actos concretos para un resultado concreto.

Realmente el peso importa poco. Lo importante es la salud y para tener salud tener un porcentaje de grasa y  de músculo equilibrado es imprescindible. El peso no importa porque el músculo pesa más pero ocupa la mitad de espacio, es mucho mas concentrado. (buscar imagenes en Internet de un kg de grasa y de un kg de músculo, son bástante reveladoras).

Pero además es que tener una buena masa muscular trae consigo numerosos beneficios:

  • Aumentamos nuestro metabolismo basal que es la velocidad a la que el cuerpo que calorías en reposo. Medio kg de músculo quema el triple de calorías en reposo que medio kg de tejido graso. Ahí es nada…
  • Mejora la sensibilidad a la insulina y por tanto al control de la glucosa en sangre. Cuando este ocurre y se almacena de forma correcta en músculos e hígado se previenen problemas cardiacos y se reducen los trigleceridos.

Y nos os lo voy a negar, si esto ayuda a tener un cuerpo fibradito, no voy a negar que esa idea me seduce bastante.

¿Cómo voy a hacerlo?

Pues con mucho ejercicio de fuerza para desarrollar masa muscular y algunos cambios en la dieta. Y hasta aquí puedo leer porque si os interesa este tema, tenéis que poneros en manos de un profesional, que primero os mida vuestro porcentaje de grasa y músculo y luego os de unas pautas personalizadas de alimentación. Si me seguís por Instagram podemos animarnos mutuamente para ir a entrenar porque tengo que reconocer que muchos días me cuesta bastante.

Espero que os haya gustado este post y sobretodo os haya inspirando o sido útil o algo… No olvidéis contarme vuestros propósitos de este año, esos comentarios son mi gasolina!!

Un besazooooo