Un oasis en Madrid

 “Cry. Forgive. Learn. Move on. Let your tears

water the seeds of your future happiness”. 

Steve Monboli
En la zona norte de Madrid dentro de la plaza de La Moraleja y rodeado de restaurantes se encuentra Du Liban, un lugar que te transporta a lugares lejanos donde la música es el sonido del agua, la vegetación está por todas partes y no hay rastro de coches, bocinas, ni prisas ni estrés. Un oasis de paz. 

Lo primero que te llama la atención es su exquisita decoración que mezcla un estilo sobrio y elegante con motivos orientales. No falta un detalle: arcos ojivales, lacerias de vivos colores, cojines, shishas… mezclados con elementos más sobrios. 




En el aseo, me enamore de todos los detalles.
In the bathroom i fell in love with all the details.

Pero lo que realmente me enamoro fue su terraza. Un lugar para perderse horas y horas con una buena botella de vino y una amena conversación. Ideal para una velada romántica. Llena de detalles pero sobria y sin parecer recargada a la vez marca la diferencia entre un sitio agradable y un lugar perfecto. El sonido de su fuente, el aroma que desprenden las nargileh (shishas)  y el trato amable y cordial de los empleados te permite transportarte a lugares lejanos, relajarte y disfrutar. 


Para comer elegimos de entrante o mezze Falafel (bolas fritas de garbanzos, habas y especies), Moutabbal (un pure de berenjena con tahina) y el clásico Hommous (pure de garbanzo con tahina). Sin duda, destaco los falafel que estaban en su punto, la moutabbal y el hommous correctos sin más. 
De segundo elegimos: Lahme bel riz (cordero en tacos con arroz oriental), un gran acierto exquisito aunque la ración era más bien justa, una gran diferencia con el cordero de las brochetas que habíamos probado anteriormente y nos resulto seco y duro. 

For lunch we chose as starter (or mezze) Falafel (spicy fried 


Falafel y Moutabbal


Para terminar yo opte por uno de mis imprescindibles, el te moruno o de menta. Sin embargo hay un abanico amplio en el que destaca la gran variedad de Nargileh o Shishas que aunque no las probé si las olí y su aroma era espectacular. También puedes probar una bebida típica libanesa: el Arak.

Y como siempre hay un  “pero” yo se lo pongo al precio ya que mínimo en una cena comedida te dejaras entre 40- 45 eur. por lo que la mayoría dejaremos la visita para ocasiones especiales. Una buena opción sobre todo sino conoces este tipo de cocina son los menús degustación donde puedes probar una variedad de los platos más representativos. 

Sin duda es un excelente lugar para una cena en la que quieras o debas acertar o para desconectar de la ciudad y su vorágine. 

Bon apetit XXXX

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