Hola a tod@s: 

Ya en el ecuador de la semana vislumbrando a lo lejos el finde ja, ja, ja… Estos días he estado un poco ordenando fotos y organizando contenidos que entre las navidades y el mes de Enero que ha sido movidito tenía muchas cosas retrasadas. Como este post en el que quería contaros un poco sobre la boda que estuve en Chipre. Aunque fui enseñando todo por stories ya que fue tan bonito, mágico y diferente que me apetecía mucho compartirlo con vosotros y sé que a vosotros también os gustó ya que fue visto por más de 20000 personas. 

La vida es curiosa y da muchas vueltas. Nunca imaginé que esa niña de 19 años que veía entrar en clase en nuestro primer año de Filología Hispánica con la cabeza agachada y con cara de pocos amigos sería una de las mejores amigas que tengo. Areti vino a España desde Chipre a estudiar nada más y nada menos que filología hispánica, para los que no aprecian mucho las letras os diré que no es una carrera nada fácil, yo venía de Periodismo y señores esto era otra cosa. Si a mí me resultaban complicadas ciertas asignaturas siendo nativa  a ella le sonaban a chino, aunque su nivel de español era bastante bueno cometía errores muy típicos de extranjeros que en una carrera como esta no eran muy admisibles. Además era muy tímida y qué queréis que os diga: irte a otro país, estar sola lejos de tus amigos y familia no es fácil. Así que yo, que por esa época tenía ya a Selene(con unos 18 meses) y era unos años mayor que ella  me sentía bastante conmovida, intente poco a poco ayudarla: con el idioma, con las asignaturas de literatura, con Madrid, invitándola a casa a comer (comía fatal…) ja, ja, ja… Yo había perdido mucha relación con gente de mi edad al ser madre joven y con ella podía seguir siendo un poco una chica normal de 24 años aunque me sentía algo responsable (algo mami)… Quién me iba a decir a mi… 

Sin duda fue creciendo y evolucionando, tanto que acabo la carrera sacando Matriculas de Honor, fue fuerte, rompió con cadenas que le ataban desde hace años, comenzó a comer mejor, a disfrutar de Madrid y de su vida… Nos hicimos amigas y cuando le toco apoyarme y ayudarme (con el embarazo de Leo en mi último año de carrera) estuvo ahí ilusionada, solícita, dispuesta… Como debe estar una amiga. Quién me iba a decir a mi… Justo el verano anterior fui 5 días a su casa, conocí a su familia, su país, su mundo… Me demostraron una hospitalidad,que aquí en España (por lo menos en Madrid) ya no existe, pasamos unos días maravillosos de playa, cenas y bailes nocturnos… Y como os contaba terminamos el último curso, yo a punto de dar a luz y ella despidiendose de Madrid con lágrimas en los ojos, el Madrid que tanto había odiado y ahora tanto amaba… quién le iba a decir a ella… 

Cuando se enteró que estaba embarazada por tercera vez, compró un billete de avión para venir cuando naciera la niña, aunque Ari nació cuando quiso y al final no pudo estar, le agradecí enormemente que viniera a verme esos últimos días de embarazo. Y llego el día en que era su vida la que iba a cambiar, era ella la que tomaba una decisión tan importante como casarse y empezar a forma una familia. Ir a su boda ya fue un regalo, porque sentí de alguna forma que participaba de lleno en su vida pero también pude asistir a unas tradiciones que a saber a cuando se remontan y que me parecieron tan poco impostadas que han conformado una experiencia vital… Quién me iba a decir a mi… 

En una boda chipriota hay todo un mundo alrededor de la novia y sus amigas, es curioso porque noté como se le daban mucha importancia a todo su circulo de amigas, es más su dama de honor es la responsable de todo, desde el ritual de “vestir a la novia”, hasta estar con ella en al altar de la iglesia (son cuatro los que están el altar) y cuando en la ceremonia religiosa dan varias vueltas al rededor del altar también lo hacen con ella. 

Mientras la novia se arregla familiares y amigos se reúnen en casa de la novia, como veis en la primera foto hay preparada una silla con zapatos, pendientes, pintalabios que será lo que se usará para “vestir a la novia” de forma simbólica delante de toda “su gente”. Ella se hace muchas fotos antes de vestirse en su habitación con sus amigas, se pone el vestido y baja. Suena música, una música tocada por músicos en directo y la dama de honor comienza a ponerle los pendientes, pintarle los labios, colocarle los zapatos… ante los ojos llorosos de su madre, la atenta mirada de sus amigas y ante ese padre que entre orgullo y tristeza mira a la hija que hoy comienza una nueva etapa en su vida. Su amiga, su dama con una bandeja da varias vueltas alrededor de ella al son de la música, mientras todo el mundo toca las palmas. Entre la música, la gente, el olor de la comida especiada os juro que parecía que me había trasladado a otra época, a otro mundo… Recordar a esa niña que entraba cabizbaja en clase y verla ahí ahora, vestida con un  increíble vestido de novia, orgullosa y feliz me hizo emocionarme y os juro que no soy mucho de llorar en bodas… 

Después la familia da su bendición atando 3 veces un pañuelo rojo en su cintura: su madre, su padre, su hermano, su abuela, cuando llegó el turno de su abuelo materno  fue ella la que no pudo evitar las lágrimas. Aunque nadie supo decirme muy bien que significaba esa tradición no es muy difícil intuir que se trata de un rito de fertilidad que ha llegado a nuestros días sin un significado tan obvio, pero que se conserva como una especie de demostración de amor de la familia allegada hacía la novia. 

Ella escribirá el nombre de sus amigas solteras en el zapato y el primer nombre que se borre será el siguiente en casarse… 

El rito religioso fue el de la iglesia ortodoxa y al ser en Griego antiguo poco os puedo contar… La iglesia mágica eso sí, se trata de la iglesia de San Lázaro en Lárnaca llamada así porque se supone que ahí está enterrado Lázaro de Betania, al que Jesus resucitó… Si no recuerdo mal es la más antigua de Chipre, de finales del siglo IX y es una verdadera preciosidad. 

Después de esto, bueno la boda es más parecida a cualquiera de nuestras bodas; comida y baile con la diferencia que los bailes “típicos” son protagonizados por hombres muy similares a los bailes típicos griegos. Son todo un espectáculo y de nuevo que suerte estar ahí y quién me iba a decir a mi… La boda se alargo bastante desde las 12 de la mañana que empezó todo hasta las 3.00 a.m así que como veis es todo un fiestón

Pues lo que os decía, quien me iba a decir a mi que esa niña que conocí un día en clase algo triste, que no quería ni oír hablar de Madrid y solo deseaba que llegaran las vacaciones para irse, iba a brindarme una de las amistades más sinceras y desinteresadas de mi vida, iba a permitirme conocer la hospitalidad y la generosidad sin límites y me iba a dar la oportunidad de asistir a un día tan especial, a una experiencia, un choque de culturas tan excepcional como este. Y quién te iba a decir a ti amiga mía que ibas a terminar echando de menos Madrid y convenciendo a tu ya marido de volver, que te ibas a convertir en una mujer segura y feliz, con las cosas claras y que ya no se deja marear… Te quiero amiga. 

Respecto al vestido que veis en las fotos, fue el look elegido para la boda, es una creación de Laura Lomas, una joven diseñadora de Guadalajara con mucho talento y que estoy segura llegará lejos. 

Ella me propuso el boceto que veis debajo y a mi me gusto desde el primer momento, los colores verde y rosa es una combinación que me encanta. El plumeti en tono rosa y la tela bordada con flores me pareció que le daría delicadeza y una aire bucólico. Unos colores preciosos para una boda de día, unas telas delicadas y  elegantes sobre un forro de color nude. 

Aunque pensé en varias opciones de zapatos, mis Louboutin nude me parecieron la opción perfecta para darle todo el protagonismo al vestido. 

Respecto a las joyas llevé una pulsera de Oro blanco que me había regalado mi suegra cuando me casé y unos pendientes preciosos de amatistas, peridotos verdes, cuarzo  y oro blanco algo antiguos que suelo usar mucho en bodas o ocasiones especiales.

Espero que os haya gustado el post, como siempre agradecida de vuestros comentarios. 

Un beso desde aquí amiga (quién nos iba a decir eeee…)

Un beso a todos